¿Qué papel desempeñan los espacios naturales y los bosques primarios en el clima global? ¿Por qué debemos protegerlos?

Las áreas silvestres son los únicos lugares donde los procesos naturales pueden desarrollarse sin perturbaciones. Solo aquí innumerables especies encuentran un hábitat adecuado y un refugio en el que pueden sobrevivir. Aunque se renaturalicen algunas áreas, la biodiversidad solo puede volver a extenderse a partir de áreas ecológicamente intactas. Las selvas tropicales son especialmente importantes para nosotros porque son los ecosistemas más ricos en especies del planeta y, por lo tanto, son increíblemente importantes para la conservación de las especies.


Las selvas tropicales, con sus palmerales y pantanos boscosos, son además esenciales para mantener un clima saludable en nuestro planeta. Almacenan enormes cantidades de CO2, refrescan el ambiente y garantizan precipitaciones estables. Además, constituyen una parte importante de nuestra base de vida: de ellas proceden muchos de nuestros productos cotidianos, desde alimentos como los plátanos y el café hasta la madera, pasando por productos de cuidado personal y medicamentos.


En general, las áreas silvestres, independientemente de dónde se encuentren, tienen muchos efectos positivos sobre nosotros y sobre todo el planeta: aire limpio, agua clara, suelos ricos en nutrientes, biodiversidad y conservación del clima. Ofrecen remansos de paz para el retiro y el descanso, paisajes fantásticos, así como espacio para la aventura, los retos o incluso para volver a nuestras raíces. 


Las zonas naturales poco afectadas por la actividad humana son cada vez más escasas y, por lo tanto, se convierten en tesoros para nosotros y las generaciones futuras. La naturaleza alterada por la industrialización, la minería o la agricultura solo puede recuperarse con un gran esfuerzo y un elevado coste. Por eso estamos convencidos de que la protección de los ecosistemas (aún) intactos es lo más beneficioso para la protección del medio ambiente. 


En Alemania también hubo en su día bosques primarios con árboles centenarios que cubrían todo el territorio. El hecho de que hoy en día no quede nada de ellos demuestra que la naturaleza salvaje no es algo que se pueda dar por sentado. Es nuestra responsabilidad proteger el 2,8 % restante de áreas silvestres intactas de nuestro planeta. El equilibrio natural solo se mantendrá si dejamos de tomar y empezamos a dar. Por eso, es hora de devolverle a la naturaleza lo que nos ha dado. Démosle las gracias por todo lo que nos proporciona y protejámosla.

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